• “Uruguay tiene tremendo potencial; no se trata de costos”. Outsourcing.

    Estrategia. Identifican segmentos para “atacar” con el objetivo de impulsar el desarrollo de servicios globales de exportación. Instan a Uruguay a “venderse mejor” y a competir globalmente.

    Unos US$ 115 mil millones fue en 2011 la facturación del mercado global del Outsourcing de procesos de negocios (BPO), un subsector de la tercerización. América Latina solo tiene el 8% de ese mercado. Hay mucho potencial para crecer. Así lo visualizan los expertos Martín Bouza y Manuel Ravago, vinculados a la prestigiosa firma Tholons, que a fines del año pasado entregaron a Uruguay XXI una serie de recomendaciones para desarrollar este tipo de servicios de exportación en el país.

    El uruguayo Bouza y el filipino Ravago piensan que a 2020, en BPO y KPO (servicios que agregan valor y más formación intelectual) Uruguay puede llegar a emplear unas 20.000 personas, cuando genera 10.000 empleos en la actualidad.

    Los sub-segmentos a “atacar”, según la consultoría realizada son los contact centers, servicios de finanzas y contabilidad de bajo y alto valor, y otros más de “nicho” como los servicios legales, los vinculados con la arquitectura y los creativos, particularmente post producción audiovisual y diseño gráfico.

    Las recomendaciones se enmarcan en un esfuerzo de Uruguay XXI para fortalecer su estrategia en materia de atracción de inversiones, comentó el coordinador general del Programa de Apoyo a los Servicios Globales de Exportación, Alejandro Ferrari. Uruguay XXI ejecuta este programa con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) desde marzo del año pasado.

    “Se trata de aumentar la cantidad de jugadores y operaciones, y el país donde puede diferenciarse es en la calidad de su gente y sus servicios”, indicó Ferrari.

    Para promover el mercado, el programa se enfoca en cuatro componentes: promoción internacional (“Si bien Uruguay está relativamente bien posicionado en algunos indicadores internacionales, todavía queda mucho por hacer”, apunta Ferrari), apoyo a la generación de capacidades de los recursos humanos, revisión y mejora del marco regulatorio, y coordinación de cadenas logísticas (este último está siendo definido junto a Inalog).

    En primera instancia se trabajó en el aspecto de promoción y se contrató trabajos de consultoría entorno a tres segmentos definidos en forma amplia: servicios asociados a procesos y servicios profesionales (realizada por Bouza y Ravago), tecnología de la información y asociados a farmacéutica y salud.

    El objetivo fue contar con una buena segmentación, con una identificación de la evolución de la demanda a nivel internacional, qué se está comprando y el potencial en cuanto a ofertas.

    Las tres consultorías identificaron potencialidades de crecimiento tanto en cantidad como en calidad de empleos.

    “Lo que estamos haciendo es generar estas estrategias para tener claro el camino a seguir. A su vez en Uruguay XXI se están incorporando coordinadores sectoriales, para que trabajen en la ejecución de estas estrategias junto con el staff, en atracción de inversiones, promoción de exportaciones e inteligencia competitiva. Está previsto participar tanto en eventos a nivel internacional que permitan tener más conocimiento de estos sectores y generar contactos y promover el país, como en misiones comerciales. Se detectó la importancia de generar la venida al país de potenciales inversores. Es importante el conocimiento del país, ya que impacta muy positivamente en la toma de decisiones”, señaló Ferrari.

    Competencia global

    La tercerización se hace fuerte en el concepto de que las empresas deben concentrarse en el “core” de su negocio y tercerizar en cualquier parte del mundo lo que tenga sentido, por un tema de costos y talentos.

    Los expertos convocados aseguran que la pregunta antes era quien lo hacía más barato, pero hoy es quien lo puede hacer mejor.

    Bouza sostiene que, con la crisis desatada en los países desarrollados, se fortalece la sostenida tendencia de tercerización de EEUU y Europa.

    “Es una oportunidad porque necesitan reducir más costos. También hay una oportunidad en el mercado local para desarrollar tercerización. Los uruguayos tienden a pensar que todo lo hacen mejor adentro; el motor de desarrollo local no está funcionando”, explicó. Que las empresas locales pudieran entender que hay cosas que un tercero puede hacer mejor, seguramente dinamizaría el mercado, según los expertos.

    Tanto Bouza como Ravago entienden que Uruguay “tiene tremendo potencial porque ya no se trata solo de costos, sino que tiene que ver con entrega, con la capacidad”. Lo que falta, para los expertos es “venderse mejor” y que Uruguay se conozca más como destino de servicios de exportación.

    Ravago apuntó que el problema es que hoy en día la competencia es global. “La competencia no es regional, no es entre países de similar tamaño o vecinos, porque se compite con cada destino ya sea pequeño o grande. Tanto los pequeños como los grandes peces nadan en la misma pecera”, comentó.

    Ravago subrayó la importancia para Uruguay del mercado hispano en Estados Unidos -donde la competencia es menor-, y lo consideró un gran reto para los países de Sudamérica.

    El consultor puso el ejemplo de compañías filipinas que le venden servicios a empresas estadounidenses pero que no cubren todavía el trabajo en español. Señaló que, especialmente para BPO, están mirando a Sudamérica, y que es probable que les interese comprar o fusionarse con sus pares de la región.

    Lo necesario

    Para que esta industria se desarrolle, Bouza reiteró la necesidad de una “mentalidad tercerizadora local” junto a la atracción de más empresas globales, porque, además de generar empleos, traen sus prácticas.

    “Y eso derrama a todo el ecosistema. Se trata de una industria de progresión, que aprende y genera mejores prácticas; pero eso hay que empezar a hacerlo de alguna manera. La forma más disruptiva es invitar a empresas extranjeras a que inviertan aquí no solo dinero, sino en mejores prácticas y conocimientos, para que los locales puedan capitalizarlo para exportar”, apuntó. También destacó que se trata de una industria intensiva en idiomas, y que resulta clave un entrenamiento “agresivo” fundamentalmente en inglés.

    Por su parte, Ravago subrayó que el tamaño del país no es una cuestión relevante.

    “Para países pequeños en Sudamérica, el tema es el foco. No se puede brindar servicios a todos en todos los lugares. Es necesario identificar los sectores específicos que son más valiosos para el país. Hasta pequeños lugares son capaces de ser exitosos en el mercado global”, comentó el consultor al poner como ejemplo a Managua y localidades en Filipinas.

    El consultor señaló que para que funcione no tiene que existir un desfazaje entre lo que necesitan las empresas y lo que provee la academia. En ese sentido, Bouza agregó que muchas veces no se busca el conocimiento de egresados, sino de personas que tengan formación terciaria aunque no hayan culminado sus carreras.

    “Entre todas las carreras terciarias, hay capacidades que sirven para esta industria que son formadas a los años previos al egreso y esa cantidad de gente es mucho mayor que lo que hoy se puede promocionar en el país. Se trabaja también para decirles a los inversores, no tenemos 300 abogados que egresan por año, tenemos 3.000 personas por año que pueden hacer ese trabajo. Esa es una diferencia importante para combatir la sensación de tamaño pequeño”, desarrolló.

    Otro aspecto que Bouza encuentra relevante es que se continué desarrollando talento porque, de todas formas, se trata de una industria intensiva y de volúmenes de RRHH. En esa línea, celebró el trabajo de las Finishing Schools que apuntan a cerrar la brecha entre la academia y la industria (ver recuadro en la página anterior).

    Bouza también apuntó a desmitificar que se trate de un sector de baja paga. “La industria ha madurado; lo que se le ofrece a las personas es mucho más de lo que se creía antes”, comentó, destacando servicios más especializados para los que, aseguró, existe talento suficiente en Uruguay.

    Finalmente, Ravago destacó la gran oportunidad que significa para Uruguay el programa que ejecuta Uruguay XXI, ya que es el primer préstamo del BID en la región con este cometido. Ser pionero, según el consultor, puede resultar muy beneficioso, para exportar luego ese know how.

    Fuente: CAFE Y NEGOCIOS (SUPLEMENTO DEL OBSERVADOR)  INFORMACION 06/02/2013 Página 6