• ¿Por qué en Alemania no hay límites de velocidad y tampoco accidentes? ¿Y en su empresa?

    Por Mario Tucci – Senior Parner MVD Consulting

    ¿Su empresa quiere ir más rápido?

    En unos minutos daremos nuestra opinión sobre como intentarlo y conseguirlo. Lo que si le podemos comentar, porque lo vivimos de cerca recientemente, es que Alemania es el mejor lugar si quiere conducir rápido y llegar a destino sin accidentes. En las Américas, por cada 100.000 personas transitando, 15,9 fallecen en accidentes en un año. En Uruguay, con límites de velocidad hasta 110Km por hora y cada vez más controlados – y aceptados por la población – hay 16,6 muertes al año.  En Alemania, con muchas carreteras sin límite de velocidad, hay sólo 4.3 eventos. 25% más eficiencia. 100% más libertad.

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    ¿Cómo es posible?

    Nos gusta tomar este ejemplo y buscar hacer un paralelismo con los desafíos y oportunidades que encuentra un empresario cuando quiere ir más rápido.

    Un buen automóvil. Es decir, un buen equipo. Que no sólo opere de manera conjunta, bien entrenado, con buenos procesos y preparado para cumplir los planes, sino que también utilice herramientas y se base en un sistema de información para continuamente tomar decisiones de mejora.

    Para ayudar a comprender si el vehículo que tenemos es el adecuado, vale la pena revisar de manera periódica, por lo menos una vez al año, las diferentes áreas: planificación y presupuestos, equipo y sus objetivos, tecnología y su vigencia, proveedores y su valor agregado. Esta validación puede ser hecha a nivel interno o consultando con expertos externos.

    Una buena pista. Quizás el área que más dificultad tiene para la mayoría de los empresarios. Saber que hay mas allá de lo que ven. En las carreteras alemanas, no hay sorpresas. La señalización, la calidad de la construcción, jamás un cruce, la inexistencia de peajes hacen que el viaje sea más sencillo. Es poco probable que una empresa tenga su pista tan bien preparada. Para mejorar sus chances de éxito se debe planificar, consultar a otros que ya lo han hecho (bien o mal), mantener una operación eficiente y capaz de entregar lo que más adelante voy a necesitar. También es importante aprovechar estructuras que dan apoyo. Por ejemplo, institucionalidades que reúnen empresas similares, o aquellas que ayudan a llegar a determinados mercados o las que ofrecen apalancamiento financiero. Y con respecto a la señalización, es muy difícil hacer negocios si no hay señales en el camino. Es preferible un mercado que adhiera a leyes, que se respeten las mismas y que sean claras para todos. Es mejor una cultura en donde el cliente y el proveedor respeten la trayectoria y ambos se comprometan a mejorar si ha habido problemas. Por supuesto, también es importante que el empresario reclame una pista con lugar para operar. Que su negocio pueda trascurrir sin que le cambien las reglas de juego inesperadamente y sin que lo limiten si su intención es llegar más lejos y más rápido.

    Una comunidad que colabora. Nadie invade el carril izquierdo si atrás tiene un automóvil que quiere pasar. Si hay que hacerlo, se indica con adecuadas señales. Si hay una construcción o un automóvil parado se despliegan mensajes y advertencias de manera correcta y con tiempo para reaccionar.

    Un empresario debe conocer la comunidad en la cual quiere hacer negocios. En nuestra firma muchas veces ayudamos a empresas a llegar a nuevos mercados. En ellos los aspectos de relacionamiento, formales o no, pueden variar con respecto a las costumbres y realidades locales. Y además de reconocer cambios, el empresario debería siempre buscar relaciones ganar-ganar. Facilitar la relación con sus proveedores y clientes, revisar con quienes mantiene alianzas y asegurar que ellas sean de la mejor manera posible y sostenible. Participar en organizaciones que busquen mejoras institucionales, incluir en su empresa y procesos de innovación a otras empresas de diferente tamaño que colaboren en las cadenas productivas son todas actividades que fortalecen el ecosistema.

    Un sistema de control adecuado. Si nuestras regulaciones son sencillas, entonces son más fáciles para entenderlas y respetarlas. Alemania, y en realidad toda la comunidad europea, tiene un sencillo sistema de información y señalización en las carreteras. Se sabe perfecto la velocidad máxima, si es necesario la mínima, los lugares en donde hay que ceder el paso, los lugares en donde hay bifurcaciones importantes, etc. Y también se utiliza mucha tecnología para mejorar la circulación, controlar e informar.  Los conductores saben que si se apartan de las reglas, las multas que aplican son importantes. Pero más que eso, existe presión social para no hacer las cosas mal. Esta presión social se da de manera automática (no se fuerza), nace de los líderes y es tomada como regla por el resto de las personas.

    Cuando asesoramos clientes, les ayudamos a establecer reglas de juego claras y tener puntos de control que permitan detectar desviaciones de la manera más precisa. Y creemos que la trasparencia es un excelente mecanismo para mantener la empresa honesta consigo mismo, sus empleados y sus clientes. De la misma manera que es importante aceptar las opiniones de ellos. De esta forma tenemos un control interno, pero también externo de nuestra actuación.

    Un conductor responsable. Finalmente, mas allá de todos los temas que referimos, ir a determinada velocidad y estar conscientes de las responsabilidades, ventajas y riesgos que eso tiene, está vinculado a la responsabilidad y preparación de quien maneja. Lo mismo sucede en una empresa. Es el líder quien sabe cuánto debe apretar el acelerador. Es el líder quien debe conocer las limitaciones del entorno (y ojalá intente contribuir a su mejora si es que así le parece).

    En definitiva, si en nuestra empresa queremos ir más rápido debemos estar conscientes que no es sólo un tema de velocidad. Es también el contexto y aquellas áreas que hemos mencionado más arriba. En las que el empresario y su equipo deben trabajar para sacar lo mejor de cada una de ellas.