• ¿Por qué todo empresario precisa un Mentor? ¿O será que precisa un Coach?

    Por Mario Tucci

    Los que hacemos mentoría reconocemos una profunda felicidad cuando nuestro mentoreado logra sus objetivos. Y nos ponemos más contentos cuando, a su vez, ellos comienzan a hacer mentoría para terceros.
    Porque en definitiva el rol de un mentor es conectarse con su contraparte en ayudarlo a cumplir sus metas, y a su vez sentir recompensa y emoción al poder extender ese apoyo.  Él se enfoca en la persona, su objetivo principal: que su mentoreado tenga éxito.

    En este artículo vamos a revisar las tres cualidades que vemos consistentemente en los mejores mentores. Y luego veremos como un Coach difiere del mentor. Todo esto pensando en nuestros clientes que siempre en cada proyecto esperan que accionemos como mentor o como coach, es parte de la cultura de nuestra firma y orgullo para mí y para el resto del equipo cuando así somos vistos.

    Escuchar:  Un buen mentor no es un profesor. Es quien logra sacar lo mejor del otro. Quien comprende las posibilidades y límites de la persona. Quien a través de las preguntas, logra dar espacio para que la contraparte se sienta con derechos de ser escuchado y respetado. Así puede obtener una visión completa de a quien está ayudando y también entusiasmarse con su historia, su forma de ser y sus aspiraciones.

    Entender para que estamos: ¿Cómo sugerir acciones si no comprendemos bien cuál es el objetivo que se busca? Un buen mentor debe ser capaz de entender las preguntas de la contraparte, que a veces, aunque estén definidas no son las que realmente le importan. Es justamente la diferencia en experiencias la que le permite al mentor, basado en el conocimiento previo del mentoreado, evaluar si el objetivo es el real o enmascara otras problemáticas. Ayudar al mentoreado a expresar sus objetivos y problemas es clave para una buena gestión de mentoreo.

    Accionar: La mayoría de las personas creen que mentorear es dar opinión.  Lo que distingue a un buen mentor es además de dar perspectivas y apoyar al mentoreado, estar dispuesto a accionar. Por ejemplo, acompañar al mentoreado a una reunión. Tomarse el tiempo para repasar un tema y explicar qué consecuencias puede tener. Llamar a un contacto para ayudar en una primera venta o acción. O quizás a otro mentor especializado en un área específica para que juntos puedan ayudar al mentoreado. Ir más allá de lo que nos están pidiendo y devolverlo con la motivación de que todos estamos creciendo.

    A su vez pensamos que un buen mentor seguramente este correlacionado con ser un buen empresario. Y por eso alentamos a todos nuestros clientes a ser mentores y recibir mentorías externas para así expandir su contribución al mercado, crecer en relacionamiento y descubrir áreas de debilidades y fortalezas propias de abrir una ventana a nuevos mundos.

    Finalmente, una reflexión sobre le mentoría y el coaching. El primero más orientado a la persona y con impacto a lo largo de su vida, sin necesariamente un resultado inmediato. El segundo orientado a una acción específica de una empresa, y con un resultado medible.

    Varios de nuestros consultores son mentores en diferentes ambientes en los que actuamos. Y también buscamos mentorías cuando vemos que nos es importante recibir visiones innovadoras. MVD Consulting enfoca sus proyectos hacia el coaching, buscando al igual que para las personas, que nuestros clientes logren lo mejor de sus empresas.

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