• Profesionalización de empresas familiares 2da. parte

    Por Mag. María Gabriela Rodríguez

    Investigadora y consultora especializada en Empresas Familiares

    El estudio de la empresa familiar como entidad organizacional específica conforma una disciplina sólida, con una significativa producción de conocimiento que acompaña el desarrollo de este tipo de firmas. En el llano, no obstante, pervive aún la idea de considerarlas empresas estructuralmente más precarias o débiles en su operativa. Este razonamiento proviene de una asociación que podría establecerse al contraponer la confianza que otorgan los lazos sanguíneos con los niveles desempeño requeridos en los negocios.

    L’Oréal, Zara, Ford, Levi Strauss, Falabella, Heineken, Barilla y Samsung son sólo unos pocos ejemplos de empresas familiares cuya evolución las ha llevado a convertirse en pujantes grupos multinacionales. No es un dato menor. Sobre todo si se revisa la historia. Veamos dos de ellas: Zara (nombre de fantasía de Inditex S.A), se inicia en La Coruña como una tienda de batas de baño que Amancio Ortega Gaona y su ex esposa confeccionaban en su casa. Ortega Gaona es actualmente el hombre más rico del mundo. En la otra punta del planeta, Samsung emerge como pequeño emprendimiento dedicado originalmente a la exportación de vegetales y pescado desde Seúl a Manchuria y Beijing, hasta transformarse en un coloso tecnológico capaz de competir a la altura de Apple.

    Por supuesto, no todas las firmas familiares alcanzan estas dimensiones. Tampoco es necesario que lo hagan. De hecho, la gran mayoría de ellas se localiza en la franja de las pymes. Pero, independientemente de su rango, presentan retos en común. Todas.

    Durante la etapa fundacional, el poder permanece concentrado en la figura del patriarca o del matrimonio emprendedor. Esta primera generación lleva adelante el negocio, administra, vende, gestiona y toma las decisiones. A medida que la empresa madura, también los hijos crecen. Comienza entonces a vislumbrarse la posible continuidad del negocio con el ingreso de los más jóvenes.

    En el artículo anterior, se mencionó la importancia de la diferenciación familia-empresa. Vista en profundidad, esta sentencia encierra una suerte de acertijo. Porque las empresas de familia no pueden (ni deben) desprenderse de aquello en lo cual converge el notable potencial de ventajas competitivas que pueden desplegar: su carácter familiar.

    El camino de la sustentabilidad se transita por el sutil carril que combina una dosis adecuada y equilibrada de diferenciación y fusión familia-empresa. El vehículo es la profesionalización.

    Datos provenientes de la investigación académica demuestran que las empresas familiares exitosas logran construir, desarrollar y sostener un sistema de profesionalización que asegura la disciplina de actuar en función de los intereses del negocio. Empresarialmente, hacen lugar al diálogo inter-generacional, tomando decisiones inteligentes que promueven conductas de adaptación, crecimiento y renovación; asentadas, siempre, en una cultura basada en la ética y los valores de la familia propietaria.

    Dado que es posible, se considera conveniente comenzar a plantearse estas cuestiones con previsibilidad. MVD Consulting cuenta con herramientas y conocimientos asertivos para la profesionalización de su empresa familiar.

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