• Dos sugerencias para su expansión internacional

    Dos sugerencias para su proceso de crecimiento Internacional.

     

    ¡Vamos de viaje!? Yo ya sé cómo.
    Río de Janeiro está cerca y es muy conocido como destino turístico. Nos podemos quedar en cualquier hotel. También llevamos algo de dinero. Cuando lleguemos… ahí decidimos cuándo nos volvemos.
    Además, nos gustaría visitar Maracaná, luego averiguamos que bus nos deja cerca… Ahí, seguro todos entienden castellano.

     

    El párrafo anterior no es un chiste, satiriza una situación que vemos muy seguido cuando dialogamos con empresas de todo tipo. Es la poca preparación en una acción de globalización producto de la confianza de que “ahí es parecido que aquí”.

     

    Antes de entrar en nuestras dos sugerencias, veamos cuales son las etapas que idealmente deberíamos pasar antes de internacionalizarnos:

     

    • Reconocer quién somos. ¿Cuál es nuestra propuesta de valor? ¿Qué problema de negocios resolvemos? ¿Cómo lo decimos de una manera que sea globalmente aceptable?
    • ¿En qué región o industria nos vamos a enfocar? Y eso no solamente se desprende de nuestras habilidades, es importante investigar, preguntar, comparar.
      A veces queremos invadir terrenos en donde el competidor ya está muy arraigado comparado con lo que podemos lograr. Quizás empezar en lugares “secundarios”, sea una mejor opción para comenzar una estrategia global.
    • Aprender de otros. Internacionalizar una organización es ser parte de otro ecosistema. El que vive donde nuestros clientes objetivos están.

    Integrarse a ese ecosistema, lo opuesto a intentar hacerlo en soledad, es clave y no siempre cultura del empresariado emprendedor. Muchas veces se intenta penetrar mercados globales “escondidos” de otros. Hay que desafiar esa metodología y pensar si realmente es la mejor. Integrarse con cámaras industriales, otros colegas que también estén buscando clientes en otras regiones, academia que puede indicarnos que avidez tiene el mercado por determinadas habilidades, agencias de promoción que abrirán datos sobre el mercado objetivo (¡claro que muchas veces mostrando sólo lo bueno!), personas que conocemos que viven ahí, pueden ser instrumentos útiles para conectarse a ese sistema que rodea e influye a mi prospecto.

    • Planificar detalladamente con una agenda de por lo menos un año. La industria, los competidores y la tecnología, aceleran sus cambios increíblemente. Un año parece infinito en la transformación de las empresas. Sin embargo, estamos siempre hablando de procesos en los que – por ahora – intervienen humanos. Y eso lleva su tiempo. Un buen plan incluye acciones periódicas, que demuestran nuestro interés y compromiso por determinado mercado, que estén adecuadamente financiadas y los tiempos y personas necesarias, ya programadas de antemano.
    • Identificar el equipo. Interno y Externo. Internacionalizarse es un proyecto en sí mismo y necesita acciones enfocadas, tiempo disponible y habilidades. Los empresarios deberían asignar y definir el equipo adecuado con experiencia global que pueda atacar las prioridades y sostener los planes. Hemos visto como ciertos emprendedores intentan gestionar un programa internacional al mismo tiempo que retienen sus proyectos locales, resuelven temas operativos de la empresa y otros elementos que distraen del nuevo foco.
    • No hacerlo solo. Empresas como la nuestra, organizaciones de gobierno, entidades gremiales son ejemplos de apoyos empresariales disponibles y que hay que aprovechar. Además, en el caso de Uruguay, el instituto de promoción Uruguay XXI a través de su programa de motivación al exportador Proexport+, tiene herramientas y dineros de subsidio que facilitan el acceso a consultorías, viajes y entrenamiento

     

    Por eso nuestras dos recomendaciones:

     

    • Construya un plan de internacionalización que detalle y explique objetivos, posibilidades, validaciones, lugares, organización, expectativas, y un plan de por lo menos 12 meses. Identifique los mejores candidatos para ayudarlo a construir este plan. Si está bien hecho, será su guía de trabajo. Por lo tanto, asigne la importancia y recursos que merece.
    • Si no tiene un plan, no se aventure en un proyecto de globalización. Lleva tiempo, dinero y esfuerzo que sin un plan disminuye significativamente la chance de éxito y por lo tanto aumenta el riesgo para su empresa, la desmotivación de su equipo y la posible distracción de sus clientes actuales. ¡Vuelva al paso anterior!

     

    La buena noticia: el Programa Proexport+ ofrece hasta USD 40.000 para un programa de 2 años en áreas como la consultoría y plan inicial, entrenamiento, visitas comerciales, participación en ferias, protección de propiedad intelectual y otros.